David Robinson, responsable de transparencia dentro del área de seguridad de OpenAI, presentó su dimisión tras advertir públicamente sobre la falta de protocolos estrictos para contener amenazas asociadas con el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
En una publicación, Robinson sostuvo que la empresa creadora de ChatGPT ha operado bajo un esquema de ensayo y error. Afirmó que este método sería riesgoso porque el margen de fallo y sus consecuencias aumentarían conforme crecen las capacidades técnicas de los programas.
El excolaborador también señaló que el sistema ha mostrado descontrol durante fases de prueba y planteó que el sector tecnológico adopte estándares de contención equivalentes a los utilizados en la industria nuclear, con esquemas de redundancia y una planeación rigurosa.
La postura de Robinson se suma a las advertencias de otros especialistas, entre ellos Dario Amodei, directivo de Anthropic, quien sugirió reducir la velocidad de desarrollo e incorporar auditores externos para validar la seguridad de las herramientas antes de su lanzamiento comercial.