Informes de monitoreo en materia de seguridad registran cambios en las tácticas de células delictivas y un desplazamiento paulatino de las confrontaciones hacia el sur de Sinaloa.

El seguimiento señala que, a dos años del inicio de las confrontaciones internas entre facciones del crimen organizado en Sinaloa, la mayor intensidad de las pugnas habría pasado de Culiacán al corredor que conecta con Mazatlán y la franja limítrofe con Nayarit.

De acuerdo con los informes, la presencia constante de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional habría modificado la operación criminal en Culiacán. Las demostraciones públicas de fuerza habrían dado paso a agresiones selectivas, monitoreo encubierto e incursiones puntuales contra laboratorios de drogas sintéticas.

Los reportes también señalan una reestructuración de mandos operativos y una mayor presencia de agrupaciones regionales en el norte de Sinaloa y zonas limítrofes con Durango. En esas áreas se disputaría el control de rutas del Pacífico.

En materia de seguridad, elementos del Ejército Mexicano mantienen puestos de control y patrullajes en accesos carreteros de Culiacán y en la red vial del sur del estado. El insumo reporta aseguramientos de precursores químicos e inhabilitación de campamentos clandestinos.

El seguimiento institucional indica que la fragmentación de células armadas ha generado reajustes de seguridad en Durango, Nayarit y Jalisco. Las instituciones del Gabinete de Seguridad Federal continuarán con el reforzamiento de la presencia operativa en la zona, de acuerdo con el documento.