Andrés Manuel López Obrador cuestionó las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez.

En su libro «Pueblo», el expresidente afirmó que agencias estadounidenses utilizan filtraciones, testimonios protegidos y «pruebas hechizas» para integrar expedientes judiciales contra autoridades mexicanas. A su juicio, las acusaciones contra Rocha Moya e Inzunza responderían a estrategias político-electorales.

El texto aborda una acusación difundida el 29 de abril por el Departamento de Justicia estadounidense, en la que se vinculó a diez funcionarios y exservidores públicos de Sinaloa con presuntos esquemas de sobornos y protección institucional a grupos del crimen organizado para el tráfico de narcóticos.

López Obrador también respaldó la postura institucional de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, de acuerdo con el insumo, planteó que cualquier procedimiento en México debe sustentarse en evidencias contundentes. El exmandatario señaló que, si se tratara de acciones propagandísticas sin sustento legal, se denunciaría una intromisión en los asuntos nacionales.

En el ámbito interno, la Fiscalía General de la República precisó en julio pasado que la carpeta de investigación permanece abierta, aunque no se contaba con los elementos probatorios mínimos requeridos por la legislación mexicana para proceder penalmente. Además, autoridades de la Secretaría de Gobernación confirmaron que el gobierno estadounidense no había entregado la documentación ni las pruebas solicitadas para respaldar las imputaciones.