En distintas paradas del transporte público de Puerto Vallarta se acumulan botellas de plástico, latas y vasos de unicel en bancas, banquetas y jardineras.
El insumo señala que transeúntes y usuarios del transporte abandonan los envases al momento de abordar las unidades, incluso en puntos donde existen contenedores para depositar los residuos. La práctica ha convertido algunos paraderos de avenidas y colonias de la ciudad en tiraderos improvisados.
La acumulación de basura deteriora el aspecto de zonas turísticas y residenciales, además de atraer plagas y obstaculizar el paso de las personas que esperan el camión.
Aunque el personal del ayuntamiento y los servicios de limpia realizan labores para mantener despejadas las vialidades, el texto indica que la rapidez con la que se acumulan los desperdicios rebasa la capacidad de mantenimiento.
Comerciantes y vecinos aledaños consideran necesario un cambio en la conciencia de la población para conservar la imagen urbana y la higiene de la ciudad.