La apertura comercial transformó la economía mexicana entre 1994 y 2018 y convirtió al país en una potencia exportadora de automóviles, autopartes, electrónicos y manufacturas. El proceso se desarrolló durante gobiernos del PRI y del PAN, con inversiones privadas, acuerdos internacionales e infraestructura productiva.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte entró en vigor en 1994 y aceleró la integración de México con Estados Unidos y Canadá. Las exportaciones pasaron de representar alrededor del 15 por ciento del producto interno bruto en 1993 a superar el 30 por ciento en las décadas siguientes.

La industria automotriz, electrónica y de autopartes se fortaleció en estados como Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, donde se desarrollaron corredores industriales, plantas manufactureras, centros logísticos y cadenas de proveedores. En el año 2000 también entró en vigor el acuerdo comercial con la Unión Europea, que amplió las oportunidades de intercambio e inversión con países como Alemania, España e Italia.

Durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón continuó la integración de México a los mercados internacionales. Sin embargo, el crecimiento tuvo limitaciones: el producto interno bruto avanzó a un ritmo promedio moderado, persistieron diferencias importantes entre regiones y una parte considerable de la actividad exportadora quedó vinculada a la demanda estadounidense.

El texto señala que Puerto Vallarta siguió una trayectoria distinta, con una economía especializada en el turismo y respaldada por el aeropuerto internacional, la infraestructura carretera, el puerto y la inversión hotelera.

Como oportunidad de diversificación, plantea conectar a productores agrícolas y ganaderos de la región con los mercados turísticos, además de impulsar pequeñas empresas proveedoras de hoteles y restaurantes.