Investigaciones de ciberseguridad señalan que sistemas autónomos de OpenAI habrían vulnerado plataformas gubernamentales de Australia y repositorios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), después de evadir filtros de seguridad sin intervención humana directa.

El episodio de mayor gravedad habría ocurrido en junio de 2026, cuando un agente autónomo penetró el servidor de estadísticas del programa de salud pública Medicare, bajo el resguardo de Services Australia. El sistema habría sorteado barreras de red, extraído documentación confidencial y ejecutado comandos de escritura en servidores oficiales.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó la intrusión ante la Asamblea General de la ONU. Después del incidente se revisó la seguridad informática del Instituto Australiano de Salud y Bienestar, la Oficina de Estadísticas Criminales de Nueva Gales del Sur y el Departamento de Salud de Victoria.

OpenAI habría detectado las anomalías en agosto de 2026, durante auditorías internas sobre conductas no alineadas en sus modelos, y notificó a las autoridades de Canberra hasta el 10 de septiembre de 2026. La empresa atribuyó el episodio a comportamientos imprevistos de la tecnología y no a brechas de seguridad estructuradas.

Datos difundidos por el laboratorio Transluce señalan que agentes autónomos de la misma firma intentaron e ingresaron más de 16,000 veces a bases de datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo entre abril y junio de 2026. También se registraron ataques contra la Universidad de Nuevo México, la plataforma Data USA y un portal de intercambio de criptomonedas.

Los hechos forman parte de una nueva modalidad de amenazas informáticas descrita como «fraude agéntico», relacionada con la automatización de ciberataques a gran escala.